{"id":939,"date":"2013-01-06T10:59:35","date_gmt":"2013-01-06T10:59:35","guid":{"rendered":"http:\/\/acm-art.net\/?p=939"},"modified":"2013-01-07T16:12:46","modified_gmt":"2013-01-07T16:12:46","slug":"939","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/acm-art.net\/es\/939\/","title":{"rendered":"Algunos rasgos de la literatura de este milenio. Jorge Carri\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Art\u00edculo de Jorge Carri\u00f3n en A*Desk <\/p>\n<p>\u00bfSon la levedad, la rapidez, la exactitud, la visibilidad, la multiplicidad y la consistencia los rasgos principales de la literatura de nuestra \u00e9poca? Italo Calvino fue invitado por Harvard para impartir un ciclo de conferencias en 1985 (Se<em>is propuestas para el pr\u00f3ximo milenio<\/em>, Siruela, 1998). Aunque la muerte le sorprendi\u00f3 antes de poder viajar a Harvard y las seis propuestas quedaron en cinco. Han pasado m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os. En ese lapso de tiempo no s\u00f3lo cay\u00f3 el Muro de Berl\u00edn y fueron derribadas las Torres Gemelas, tambi\u00e9n se multiplicaron las pantallas, se pixel\u00f3 la realidad y concluy\u00f3 la \u00e9poca posmoderna. Sus seis conceptos, de los cuales s\u00f3lo desarroll\u00f3 cinco, siguen siendo v\u00e1lidos para pensar lo literario precisamente porque el byte ha ocupado parte del lugar simb\u00f3lico del \u00e1tomo o de la c\u00e9lula: lo leve, lo r\u00e1pido, lo visible o lo m\u00faltiple son conceptos que nos ayudan a entender tanto las escrituras digitales como la literatura publicada en papel en que se evidencia el rastro tecnol\u00f3gico del cambio de siglo. Lo exacto y lo consistente, si tenemos en cuenta que Calvino no excluy\u00f3 con su defensa de la levedad el valor del peso y con su defensa de la rapidez la importancia de la dilaci\u00f3n, apuntalan unas coordenadas que en realidad sintonizan con las l\u00edneas mayores de la creaci\u00f3n contempor\u00e1nea, pero sin excluir totalmente al resto. Como si en el fondo la profec\u00eda fuera tan plural que no pudiera ser tambi\u00e9n err\u00f3nea. Y se ubicara entre dos polos: la electricidad y el cuerpo, el gesto virtual y la f\u00edsica gestualidad.<\/p>\n<p>Esa convivencia de pr\u00e1cticas y tendencias provenientes de varios momentos de la historia del arte es, justamente, la principal caracter\u00edstica de nuestro siglo XXI. Incluso dentro de la trayectoria de un mismo autor encontramos libros que son ecos de modelos narrativos antag\u00f3nicos: pensemos en <em>V\u00e9ase: amor<\/em> (Tusquets, 1993), de David Grossman, una indagaci\u00f3n israel\u00ed en la memoria de los jud\u00edos europeos construida mediante mecanismos propios de la novela posmoderna (la \u00faltima parte est\u00e1 escrita en forma de diccionario enciclop\u00e9dico y toda ella dialoga intertextualmente con la vida y la obra tanto de Bruno Schulz, autor can\u00f3nico, como de Sholem Aleijem, escritor inmensamente popular), y en <em>La vida entera<\/em> (Lumen, 2010), del mismo autor, una obra que pese a estar ambientada en el presente recupera la ambici\u00f3n psicol\u00f3gica y la factura t\u00e9cnica de las grandes novelas del siglo XIX que tienen a una mujer como protagonista. La primera se public\u00f3 en 1986 y la segunda, en 2008. La primera es contempor\u00e1nea de las propuestas milenaristas de Calvino y la segunda es de este milenio.<\/p>\n<p>Ambas, adem\u00e1s, son monumentales. Lo digo porque parecer\u00eda que lo anti-monumental es una tendencia principal de la literatura de nuestra \u00e9poca, una idea concomitante con las de ligereza y rapidez, que tiene su correlato en el arte contempor\u00e1neo que ha trabajado en el proyecto, la desmaterializaci\u00f3n o el concepto, en lugar de hacerlo en la Obra de Arte o el Monumento. Y es muy probable que lo sea. En el \u00e1mbito hisp\u00e1nico, algunos de los autores m\u00e1s celebrados por la cr\u00edtica y la academia cultivan exclusivamente la nouvelle, o la novela m\u00e1s o menos corta, como si fuera la respuesta m\u00e1s contundente a las novelas totales de los a\u00f1os 60 y 70. Pienso, entre otros, en C\u00e9sar Aira, Mercedes Cebri\u00e1n, Mario Bellatin, Juli\u00e1n Rodr\u00edguez, Yuri Herrera, Alejandro Zambra, Valeria Luiselli, Sergio Chejfec o Ricardo Men\u00e9ndez Salm\u00f3n. Autores que tal vez hayan encontrado, conscientemente o no, en la reconexi\u00f3n con la brevedad de J.L. Borges, Juan Rulfo o Augusto Monterroso un modo de escapar a la sombra de las narraciones deicidas que firmaron Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, Jos\u00e9 Donoso o Mario Vargas Llosa. Narraciones autosuficientes, preocupadas sobre todo por la Historia y la Literatura, ajenas a la deriva del Arte Contempor\u00e1neo que podr\u00eda haber sido su acicate y contexto.<\/p>\n<p>Si hubiera que buscar una grieta en los autores de esa generaci\u00f3n, una obra que s\u00ed dialog\u00f3 con las artes pl\u00e1sticas y la m\u00fasica de su \u00e9poca y cuyo t\u00edtulo m\u00e1s conocido es, al mismo tiempo, un monumento y su refutaci\u00f3n, tendr\u00edamos que citar <em>Rayuela<\/em>, de Julio Cort\u00e1zar, que en 1963 propuso la posibilidad de la anti-novela. Releer sus cap\u00edtulos prescindibles significa percatarse de que el proyecto cortazariano era por naturaleza anti-monumentalista. Y hay que recordar que la mayor\u00eda de los autores actuales han le\u00eddo en su juventud esa novela (aunque la refuten con argumentos intelectuales, all\u00ed sigue, en la memoria sentimental, latente). En esos mismos cap\u00edtulos finales Cort\u00e1zar insiste en el proyecto de \u201cun relato que quisiera lo menos literario posible\u201d, habla de \u201cdesescribir\u201d \u2013un verbo que conecta con el \u201cdespalabro\u201d de Beckett\u2013 y que, como en su caso, implica despojamiento: \u201cdetr\u00e1s de esa pobreza deliberada, detr\u00e1s de ese \u2018empezar a bajar\u2019 que sustituye a \u2018emprender el descenso\u2019, entreveo algo que me alienta. Escribo muy mal, pero algo pasa a trav\u00e9s\u201d.<\/p>\n<p>Buena parte de la escritura actual tambi\u00e9n est\u00e1 recorrida por lo que se conoce como \u201cmalas escrituras\u201d, un concepto que como el de la pobreza deliverada encontramos en todo el arte del siglo XX (del arte povera al arte del reciclaje, de Antoni T\u00e0pies a Nam June Paik, de Roberto Arlt a Osvaldo Lamborghini, del jazz al ruidismo). En nuestros d\u00edas, las escultura basura de Mark Jenkins o los relatos sobre cumbia de Washington Cucurto significar\u00edan la extensi\u00f3n de esa tradici\u00f3n que adquiere un nuevo sentido con cada crisis econ\u00f3mica. Y la de este inicio de siglo, por supuesto, no es una excepci\u00f3n. En <em>Est\u00e9tica de laboratorio<\/em> (Adriana Hidalgo, 2010), Reinaldo Laddaga analiza comparativamente pr\u00e1cticas art\u00edsticas de nuestro tiempo que, precisamente, comparten la escenificaci\u00f3n de un proceso creativo que implica despojamiento. En la introducci\u00f3n del volumen, el ensayista argentino menciona, entre otros, a W.G. Sebald, Pierre Pichon o Joan Didion, en di\u00e1logo con artistas visuales como Sophie Calle, Bruce Nauman o Matthew Barney. Leemos:<\/p>\n<p>\u00abUna parte considerable de los m\u00e1s ambicioso e inventivo del arte (de la m\u00fasica, de la letras, de las artes pl\u00e1sticas) del presente tiene lugar en el sitio en que confluyen y se articulan estas estrategias: la presentaci\u00f3n del artista en persona en la escena de su obra, realizando alguna clase de trabajo sobre s\u00ed en el momento de su autoexposici\u00f3n; el uso de materiales menores como lo son las bombillas en el dominio de la luz, los saludos m\u00e1s casuales en el del lenguaje y, en el del sonido, los golpes de nudillos en la madera; la frecuentaci\u00f3n de producciones del pasado que se abordan como conjuntos de estratos, como yacimientos o reservas donde se han depositado elementos que debieran recogerse y preservarse; la construcci\u00f3n de arquitecturas difusas, apenas diferenciadas del espacio en el que han llegado a existir y al que quisieran pronto reintegrarse; el inter\u00e9s por las colaboraciones an\u00f3malas, que son la condici\u00f3n de producciones de un tipo particular, pero tambi\u00e9n sitios de indagaci\u00f3n en las posibilidades de relaci\u00f3n inter-humana; la exploraci\u00f3n imaginaria de las relaciones entre criaturas que han ca\u00eddo en espacios donde el horizonte no es visible y deben persistir en la relaci\u00f3n como puedan.\u00bb<\/p>\n<p>De un modo u otro, la mayor\u00eda de las pr\u00e1cticas art\u00edsticas de nuestro presente que entendemos como contempor\u00e1neas y, por tanto, como herederas del arte moderno de finales del siglo XIX, las vanguardias de principios del XX y la posmodernidad \u2013en el sentido menos excluyente del t\u00e9rmino\u2013, se pueden entender desde los conceptos que enumera Laddaga. La m\u00fasica interpratada con instrumentos de juguete de Pascal Comelade, las novelas de Pablo Kadchadjian o de Michel Houellebecq, el flamenco de Israel Galv\u00e1n, la performance de Ron Athey o de Ang\u00e9lica Liddell, el teatro de Rodrigo Garc\u00eda o de Rafael Spregelburg, las obras visuales de William Kentridge o de Kikki Smith, el cine de Isaki Lacuesta o de Albert Serra, las instalaciones de Kuribayashi Takashi o el c\u00f3mic de Miguel Gallardo o de Peter Kuper. Laddaga selecciona a dos escritores para un examen pormenorizado: J.M. Coetzee y Mario Levrero. Tanto en el sudafricano como en el uruguayo encontramos obras principales que recurrren a formas informales, como el diario, la entrevista period\u00edstica o la anotaci\u00f3n, como si en esos procedimientos narrativos fuera posible el desnudamiento ret\u00f3rico, la inexactitud, el esbozo, cierta inmediatez que comunique verdad. Porque si algo nos dice <em>La novela luminosa<\/em> (Alfaguara, 2004), la obra maestra de Levrero, es que a trav\u00e9s de ella estamos accediendo a la realidad de un escritor, a su angustia, a su rutina, a su pensamiento sincero. Tanto en <em>Diario de un mal a\u00f1o<\/em> (Mondadori, 2007) como en <em>Verano<\/em> (Mondadori, 2010), Coetzee no se conforma con reproducir ese tipo de textualidades, sino que construye a partir de ellas un artefacto complejo. Porque la novela ya no se encuentra tanto en las palabras como en la estructura, tanto en el texto como en la textura. \u201c\u00bfUn gran escritor? \u00a1C\u00f3mo se reir\u00eda John si le oyera! \u00a1Los tiempos de un gran escritor se han terminado para siempre, le dir\u00eda!\u201d, exclama una de las personas entrevistadas en Verano. En contra de la perfecci\u00f3n, de la clausura, de la ambici\u00f3n desmesurada de cierta novela del siglo XX que pervive en nuestros d\u00edas, Coetzee y muchos otros autores de hoy proponen una literatura aparentemente imperfecta, abierta, en tono menor, en justa correspondencia con el lugar simb\u00f3lico que ocupa hoy lo literario.<\/p>\n<p>El formato de la conferencia, recurrente en la obra m\u00e1s reciente de Coetzee, tambi\u00e9n lo encontramos en la de Enrique Vila-Matas. En \u00e9l se cruzan la supuesta inmediatez antirret\u00f3rica con otro rasgo fundamental de la literatura de hoy: su performatividad. No hay m\u00e1s que observar los primeros cap\u00edtulos de su \u00faltima novela, <em>Aire de Dylan<\/em> (Seix Barral, 2012), que como la anterior <em>Par\u00eds no se acaba nunca<\/em> (Anagrama, 2003) comienza con una actuaci\u00f3n y participa de la representaci\u00f3n teatral que es toda conferencia: en vez de imitadores de Ernest Hemingway, en este caso nos encontramos con disertantes sobre el fracaso art\u00edstico. Tras un inicio claramente autoficcional, el narrador es invitado a un congreso suizo que versar\u00e1 sobre el fracaso y al que tambi\u00e9n acudir\u00e1n autores como Sergio Chejfec o Werner Herzog. All\u00ed conocer\u00e1 a Vilnius Lancastre, que interviene en el encuentro con una performance titulada Teatro de realidad, donde pretende \u201cir confirmando en directo sus sospechas de que al p\u00fablico no le interesaba en absoluto su drama (\u2026), su actuaci\u00f3n terminaba por ser el fracaso penoso y bochornoso de la historia de los narradores de todos los tiempos\u201d y era \u201cuna exhibici\u00f3n completa y ejemplar en p\u00fablico de c\u00f3mo se fracasa plenamente y de verdad\u201d.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo de la conferencia podr\u00eda ser una alusi\u00f3n indirecta a otro libro de Laddaga, <em>Espect\u00e1culos de realidad. Ensayo sobre la narrativa latinoamericana de las \u00faltimas dos d\u00e9cadas<\/em> (Beatriz Viterbo, 2007). En \u00e9l habla de una narrativa menos propensa a \u201crealizar obras que a dise\u00f1ar experiencias\u201d y resume los rasgos de gran parte de la literatura m\u00e1s relevante de los \u00faltimos a\u00f1os: su aparente improvisaci\u00f3n e instataneidad, su voluntad de inducir un trance, su aspiraci\u00f3n a ser mutante, su relaci\u00f3n con pr\u00e1cticas de cooperaci\u00f3n local (en un ensayo anterior, Est\u00e9tica de la emergencia, el autor hab\u00eda examinado con atenci\u00f3n justamente las estrategias de producci\u00f3n colaborativa de nuestro cambio de siglo). Sus ejemplos son obras de C\u00e9sar Aira, de Mario Bellatin, de Jo\u00e3o Gilberto Noll, de Fernanda Laguna o de Cucurto. Pero esos rasgos de unas obras que simulan una escritura en directo, que se muestran su tramoya, que son tanto experiencias de lectura como experiencias de lectura y, por tanto, obviamente perform\u00e1ticas, podemos tambi\u00e9n detectarlos en t\u00edtulos de Victoria de Stefano, Agust\u00edn Fern\u00e1ndez Mallo, Antonio Jos\u00e9 Ponte, Gabriela Wiener, Cristina Rivera Garza o Manuel Vilas.<\/p>\n<p>Todas esas consideraciones acerca de los vectores que rigen la relaci\u00f3n en nuestros d\u00edas entre literatura y arte contempor\u00e1neo nos permiten observar la mutaci\u00f3n mayor: del papel al p\u00edxel. Una mutaci\u00f3n que, como sugiere la multiplicaci\u00f3n de los jams de escritura, ha espectacularizado al escritor, quien ya no s\u00f3lo produce obra diferida (primero escrita y corregida, despu\u00e9s editada y publicada), sino que tambi\u00e9n produce obra en directo (a principios de la d\u00e9cada pasada, Arcadi Espada hizo en su blog varios ejercicios de cr\u00f3nica en tiempo real: hoy es una pr\u00e1ctica en todos los diarios digitales, por ejemplo en los partidos de futbol, y en las redes sociales y otras plataformas). El fen\u00f3meno m\u00e1s importante en lo que respecta a la digitalizaci\u00f3n de la literatura tal vez fuera la explosi\u00f3n de blogs a finales de los a\u00f1os 90 y principios de este siglo, una de las muchas facetas de la proliferaci\u00f3n de escrituras que tuvo y tiene lugar en la red. Aunque la producci\u00f3n profesional de discurso escrito, a menudo literario, se fuera mudando de las superficies tradicionales a las digitales, probablemente sea m\u00e1s relevante la multiplicaci\u00f3n de textualidad amateur. Las malas escrituras, as\u00ed, se dividieron entre las intencionadas y las naifs.<\/p>\n<p>Algunas de las mutaciones m\u00e1s importantes de los \u00faltimos a\u00f1os provienen, justamente, de esa tendencia. Pienso en Hern\u00e1n Casciari, que antes de 2005 ya hab\u00eda publicado una novela y hab\u00eda ganado el Premio Juan Rulfo de cuento, pero que a partir de esa fecha se hizo muy conocido gracias a <em>M\u00e1s respeto, que soy tu madre<\/em> (Plaza y Jan\u00e9s), el volumen que recopilaba los textos de su famoso blog narrativo. El blog, la novela y la adaptaci\u00f3n teatral: tres encarnaciones de una misma obra, las tres igualmente populares. Finalmente, tras el \u00e9xito de un nuevo blog, el de teleseries de El Pa\u00eds Digital, y la ruptura con los grandes medios de comunicaci\u00f3n, con las corporaciones, Casciari inici\u00f3 a principios del a\u00f1o pasado un proyecto que busca nuevas rutas de circulaci\u00f3n de la cultura. Orsai naci\u00f3 porque varios miles de lectores se comprometieron a apoyarla. Funciona por un sistema de suscripci\u00f3n avanzada: hasta que no tienen el n\u00famero suficiente de lectores, no se imprime la revista. Adem\u00e1s de revista, es tambi\u00e9n editorial e incluso una suerte de cooperativa empresarial, que ya ha abierto una pizzer\u00eda en Buenos Aires, con clara vocaci\u00f3n de centro cultural. De lo virtual a lo performativo. De la cooperaci\u00f3n virtual o la cooperaci\u00f3n f\u00edsica. Sin barreras nacionales ni en el polo de la producci\u00f3n ni en el de la distribuci\u00f3n. Esa misma doble naturaleza la encontramos en las acciones del grupo mutante espa\u00f1ol Hotel Postmoderno, que tanto publica libros en papel (<em>Hotel Postmoderno<\/em>, In\u00e9ditor, 2008; <em>De La Habana un barco<\/em>, Lengua de Trapo, 2010) como realiza sofisticadas obras on-line, como suic\u00eddame y los7vampiros. En ninguno de sus proyectos participan los mismos artistas: los escritores, los m\u00fasicos, los dise\u00f1adores, los actores y actrices var\u00edan seg\u00fan lo hacen las caracter\u00edsticas de la propuesta. Est\u00e1 claro que el trabajo en red es uno de los signos de nuestra \u00e9poca, en un nivel transnacional y en un tiempo real que nunca pudo ser tan alto. Pero tambi\u00e9n lo es la alternancia entre relaciones digitales y relaciones corporales, entre textualidad electr\u00f3nica y texto impreso en papel, entre proyectos no remuneraros y no lucrativos y proyectos sujetos a las leyes del copyright. Se podr\u00eda pensar que eso es propio de una \u00e9poca de transici\u00f3n, pero mientras la escritura se produzca tecleando (la presi\u00f3n f\u00edsica de los dedos sobre el teclado) y la familia sea el n\u00facleo fundamental de las sociedades humanas, es de suponer que la coexistencia de la virtualidad y de lo objetual o corporal va a seguir siendo una caracter\u00edstica del trabajo de escritura. No hay m\u00e1s que fijarse en la cantidad de revistas anglosajonas que, tras una exitosa existencia en la red, se han encarnado en objetos impresos. O en c\u00f3mo los recitales de poes\u00eda siguen siendo la mejor manera de difundir el libro o los libros que generalmente los justifican y sustentan.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de su Escuela Din\u00e1mica de Escritores o de su Congreso de Dobles, dos operaciones performativas y colaborativas, Bellatin est\u00e1 llevando a cabo una obra que justamente interviene cr\u00edticamente en ese contexto que trato de esbozar. En <em>Los 100.000 libros <\/em>de Mario Bellatin, el escritor peruano-mexicano ha reformado su casa para alojar en el sal\u00f3n una editorial y un almac\u00e9n, donde gracias a la cooperaci\u00f3n de un dise\u00f1ador industrial y de un dise\u00f1ador gr\u00e1fico, se van a ir acumulando, en cien anaqueles, el millar de ejemplares que va a ir editando de cada una de sus obras recuperadas. La instalaci\u00f3n se ha convertido en un term\u00f3metro de su vida: todav\u00eda no ha escrito cien libros, de modo que el tiempo futuro, vital y de escritura, es medido por los estantes ocupados y por los vac\u00edos, como una cuenta atr\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 quiere decir recuperadas? Que se trata de libros que Bellatin ha publicado en varias editoriales de pa\u00edses distintos, algunos de ellos con un contrato de derechos todav\u00eda vigente, pero que ninguna ley impide que los autoedite mientras no los distribuya comercialmente. El escritor se reapropia de sus libros y los lleva consigo, en una maleta que es heredera de la de Duchamp, y los intercambia (por dinero, por objetos, por favores) en las ferias literarias a las que acude. A veces anuncia en Facebook que estar\u00e1 a tal hora en tal parque, paseando a sus perros, y que llevar\u00e1 consigo la maleta. Habr\u00e1 quien se acerque con un libro suyo o ajeno, con una botella de vino o con 100 d\u00f3lares para propiciar el trueque.<\/p>\n<p>Se trata de algunos ejemplos que ilustran la voluntad de reaccionar contra el modo en que se ha codificado la industria medi\u00e1tica y editorial, que en los \u00faltimos a\u00f1os ha destacado por retrasar intencionadamente el cambio de paradigma de consumo, del libro tradicional al digital. Sigueleyendo.es, la iniciativa barcelonesa liderada por Cristina Fallar\u00e1s, se propone justamente simplificar los procesos relacionales entre escritores y lectores, mediante novedosos m\u00e9todos como el de compra de textos sin protecci\u00f3n electr\u00f3nica, es decir, sin mecanismos antipirateo, apelando al sentido com\u00fan del comprador\/lector mediante el siguiente mensaje: \u00abNuestros libros no est\u00e1n protegidos. Son fruto del trabajo de un escritor o escritora, una editora, una correctora, un t\u00e9cnico en digitalizaci\u00f3n, una dise\u00f1adora web, un web master y un productor. Si lo piratea, ya sabe a quien roba\u201d. En el fondo, como Hotel Posmoderno o como Orsai, lo que se propone Sigueleyendo.es es crear una comunidad.<\/p>\n<p>Cada vez m\u00e1s difuminadas las distancias entre escritores y lectores, en la supuesta horizontalidad de las redes sociales, todo escritor es un autogestor que pertenece simult\u00e1neamente a varias comunidades de productores de discurso o de \u00abme gusta\u00bb. Todos los usuarios de Facebook, sean lectores o escritores, son microcr\u00edticos que gestionan una cantidad ingente de informaci\u00f3n cultural y mueven hacia un lado o hacia otro los flujos de consumo y de lectura. El proyecto <em>Heartbeaters<\/em>, de la artista espa\u00f1ola Dora Garc\u00eda, consisti\u00f3 precisamente en eso: en la creaci\u00f3n de una comunidad. Una comunidad que parti\u00f3 de la existencia de un relato on-line hipertextual, en la f\u00e9rtil frontera entre el arte contempor\u00e1neo y la literatura (y viceversa y sin la y copulativa: la literatura es arte contempor\u00e1neo). El arte relacional de los 90 prefigur\u00f3 los modus operandi habituales en la cultura escrita de nuestro siglo. Unas formas de operaci\u00f3n y de intervenci\u00f3n que est\u00e1n en fase de laboratorio, que son todav\u00eda titubeantes, que se van definiendo progresivamente, sin que nadie sepa si avanzan en la direcci\u00f3n correcta. No hay m\u00e1s que ver la inflaci\u00f3n de community managers y el extrav\u00edo de las empresas en su gesti\u00f3n de las redes sociales. Como ellas, cada escritor del siglo XXI busca su propio norte, al tiempo que se relaciona conflictivamente con las editoriales, descree de los suplementos culturales pero sabe que a\u00fan son ellos los que deciden parte del prestigio, encuentra en ciertos blogs y en ciertos perfiles -internacionales- criterios que le interesan, conversa con interlocutores que hasta hace cuatro d\u00edas le estaban vedados (en una cantidad y una calidad inconmensurable, a menudo secreta, esa epistolaridad virtual que en pocos casos se revelar\u00e1, parcialmente, alg\u00fan d\u00eda), recibe m\u00e1s est\u00edmulos audiovisuales que ning\u00fan escritor del pasado y expande su producci\u00f3n art\u00edstica gracias a herramientas que ya no precisan de formaci\u00f3n profesional (Photoshop, editores de video, p\u00e1ginas web, procesadores de texto e imagen, etc.). E incluso, en el caso quiz\u00e1 m\u00e1s extremo, trabaja en el \u00e1mbito de la literatura digital, junto a un programador o programando \u00e9l mismo, totalmente ajeno al mercado, a las leyes de la oferta y la demanda, a la conservaci\u00f3n de su obra en bibliotecas, a todo aquello a lo que est\u00e1bamos acostumbrados y cada vez es m\u00e1s raro, m\u00e1s excepcional.<\/p>\n<p><a href=\" http:\/\/www.a-desk.org\/spip\/spip.php?article1560\"> http:\/\/www.a-desk.org\/spip\/spip.php?article1560<\/a><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo de Jorge Carri\u00f3n en A*Desk <a href=\"https:\/\/acm-art.net\/es\/939\/\"><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/acm-art.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/939"}],"collection":[{"href":"https:\/\/acm-art.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/acm-art.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/acm-art.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/acm-art.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=939"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/acm-art.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/939\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":942,"href":"https:\/\/acm-art.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/939\/revisions\/942"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/acm-art.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=939"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/acm-art.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=939"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/acm-art.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=939"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}